Review: Opeth en Chile

Lo vivido anoche en el Teatro Caupolicán, no fue sino otra cosa que la más pura demostración de un fanatismo casi religioso dedicado a un conjunto. El ver a cientos de chascones sagradamente vestidos con su polera de Opeth en las afueras del recinto, con una emoción e impaciencia en las caras que eran el fiel reflejo de una espera de años que estaba a punto de finalizar, era sólo el principio de todo esto. Y es que esta vez no estuvieron presentes, ni el personaje pegando un cartel en la entrada del local avisando la cancelación del show, ni el mensaje en la página web informando que no podrían venir a Sudamérica. No. Esta vez se escribió historia (y no una mala anécdota), en una jornada de dos horas en la que la entrega del público y la sorpresa de la banda fue tal, que caló hondo en el carismático Mikael Åkerfeldt quien sin lugar a dudas -y al igual que nosotros-, recordará esta velada por mucho tiempo.

